Si estás en este blog, es porque seguramente te has planteado participar en nuestros grupos de habilidades sociales para niños y adolescentes, y aunque tú crees que los grupos de habilidades sociales le vendrían genial a tu hijo, crees que te va a decir que no, o ya te ha dicho que no.
Esta es una de las dudas más frecuentes que hemos recibido de las familias interesadas y es por ello que hemos decidido crear un blog con pautas para ayudaros a afrontar ese momento de qué hacer si creo que estos grupos son un recurso muy útil para mi hijo, pero sé que me dirá que no o ya me ha dicho que no.
Cuando un niño o adolescente muestra resistencia a participar en un grupo de habilidades sociales, es normal que surjan dudas: ¿Insistimos? ¿Esperamos? ¿Y si lo estamos forzando?
En este artículo queremos ayudarte a entender qué hay detrás de ese “no” y a acompañar el proceso de forma respetuosa, sin presionar, pero tampoco retirando la propuesta por miedo.
Vamos a verlo poco a poco.
¿Por qué muchos niños y adolescentes dicen que no?
En la mayoría de los casos, el rechazo no significa que no lo necesiten, sino todo lo contrario.
Algunas razones frecuentes son:
- Miedo a relacionarse con otros
- Vergüenza o inseguridad
- Experiencias sociales negativas previas
- Sensación de no encajar
- Evitación del malestar emocional
Cuando la dificultad social es grande, evitar se convierte en una forma de protegerse. Quedarse en casa o relacionarse solo en contextos muy controlados suele resultar más seguro.
Lo que NO suele ayudar (aunque salga de forma natural)
Desde la preocupación, a veces utilizamos estrategias que aumentan la resistencia:
- Forzar o imponer: «Vas a ir sí o sí»
- Minimizar: “No es para tanto”, «Eres un exagerado…»
- Comparar con otros niños: «Mira tus amigos…»
- Presentarlo como un castigo o corrección: «O empiezas a salir de casa, o te voy a tener que apuntar a los grupos…»
Estas respuestas suelen reforzar la idea de que “algo en mí está mal” y aumentan el bloqueo.
Cómo proponer un grupo de habilidades sociales sin generar rechazo
La forma en la que se plantea es clave.
Algunas pautas que suelen ayudar mucho:
- Escoger un momento tranquilo
- Usar un lenguaje neutro y respetuoso
- Evitar palabras como “terapia”, “problema” o “tienes que aprender”
- Hablar de “grupo”, “espacio”, “probar”, “ver si te encaja”
Funciona especialmente bien dar sensación de elección, aunque haya un marco claro:
“No es obligatorio, pero nos gustaría que lo pruebes y luego vemos juntos qué tal.”
Esto reduce defensas y aumenta la probabilidad de aceptación.
Aclara lo que NO va a pasar
Muchas negativas vienen de miedos que no siempre se expresan. Ayuda mucho aclarar que:
- No tendrá que hablar delante de todos si no quiere
- No se le va a obligar a contar cosas personales
- No se le va a juzgar
- No se le va a ridiculizar
- No se le va a corregir delante de todos si eso le genera ansiedad
- Nadie se va a reír de él o ella
El grupo es un espacio seguro, controlado y acompañado por una psicóloga, donde se cuida el respeto y el bienestar emocional de todos.
Habla de beneficios que SÍ les importan
Evita hablar de “mejorar habilidades sociales”. A muchos niños y adolescentes eso les desconecta porque no entienden exactamente qué es eso de las «habilidades sociales».
En su lugar, puede ayudar hablar de:
- Sentirse más cómodo con otros
- Que las relaciones no sean tan incómodas
- Que no te pongas nervioso al estar con gente
- Que puedas conocer gente nueva y hacer nuevos amigos
- Entender mejor a los demás
- Que puedas ir a esa extraescolar/actividad/campamento/viaje que te apetece, pero te cuesta por no conocer a nadie
No se trata de cambiar quiénes son, sino de hacerles la vida social un poco más fácil.
Si quieres profundizar más en cómo se trabajan las habilidades sociales, puedes leer este artículo sobre cómo mejorar las habilidades sociales en adolescentes o este sobre cómo mejorar las habilidades sociales en niños.
¿Y si aun así me dice que no quiere?
Es muy habitual que, incluso con un buen planteamiento, la respuesta inicial sea negativa.
En estos casos:
- Valida su emoción (“entiendo que te dé miedo/ que no te apetezca/ que te resulte difícil»)
- Evita discusiones largas o negociaciones constantes
- Mantén el mensaje con calma y coherencia
A veces el simple hecho de sostener la propuesta sin forzarla ya inicia un proceso interno.
Frases que suelen ayudar:
- “No tienes que hacerlo perfecto, solo estar.”
- “No es para cambiarte, es para que te resulte más fácil.”
- “No tienes que caerle bien a nadie.”
- “Hay normas claras y una psicóloga pendiente.”
Por qué los grupos de habilidades sociales pueden ayudar especialmente
Los grupos terapéuticos ofrecen algo diferente a otros contextos sociales (como puede ser el ir a clase o el apuntarles a alguna extraescolar):
- Son grupos reducidos, algo que siempre ayuda a la hora de exponerse a los miedos sociales
- Hay participantes con dificultades similares, lo cual hace que los niños y adolescentes no sientan que «son los únicos a los que les pasa»
- Contamos con actividades lúdicas, dinámicas y motivadoras, porque lo más importante es que quieran seguir participando
- Cuentan con supervisión constante por una psicóloga infanto-juvenil, algo que no hay en todos los grupos de menores
Para muchos niños y adolescentes es la primera experiencia social donde no se sienten juzgados.
Acompañar no es forzar, pero tampoco es retirar la propuesta
Acompañar no significa obligar, pero tampoco abandonar la propuesta por miedo a incomodar.
A veces, como adultos, toca sostener el marco con sensibilidad:
“Entiendo que no te apetezca, y aun así creemos que puede ayudarte. Vamos a acompañarte.”
¿Cuándo pedir ayuda profesional?
Si la resistencia es muy intensa, el aislamiento aumenta o las dudas son grandes, hablar con una psicóloga de nuestro equipo te puede ayudar a:
- Valorar si es el momento adecuado para que tu hijo inicie en el grupo
- Pensar la mejor manera de plantearlo
- Acompañar también a la familia
Cada niño y cada adolescente es diferente.
Para terminar…
Si has llegado hasta aquí, probablemente ya estás dando un paso importante: preguntarte cómo ayudar sin hacer daño.
Si además necesitas apoyo para acompañar emocionalmente a tu hijo en este proceso, ponemos a tu disposición un recurso gratuito para acompañar las emociones en la infancia, que puede ayudarte a entender mejor sus reacciones y necesidades.
Si necesitas orientación para tu caso concreto o quieres saber si un grupo de habilidades sociales puede ser adecuado para tu hijo, puedes contactar con nuestro equipo y resolver tus dudas sin compromiso.
Autora:
Jessica Moraleda Merino
Directora de Enlaza Psicología
Psicóloga especialista en terapia infanto-juvenil, terapia familiar y adultos



