Si tu hijo evita situaciones, se queja de dolor de tripa antes del cole, pregunta muchas veces si “todo irá bien” o le cuesta separarse, probablemente tu hijo tiene ansiedad. No es un capricho ni cuestión de fuerza de voluntad.
Es un patrón de miedo y evitación que se aprende con el tiempo y que se puede desaprender con apoyo profesional y con un plan que involucre a familia y escuela. Las guías para infancia y adolescencia recomiendan evaluar bien, acordar metas observables y trabajar de manera progresiva según la intensidad del problema (Rapee, 2016; Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
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Primer paso: Evaluar con calma y traducirlo a un plan
Cuando un hijo tiene ansiedad, el primer paso es evaluar con calma qué está ocurriendo y traducirlo a un plan realista. Las primeras sesiones sirven para conocer la historia, detectar disparadores del miedo, entender qué hace tu hijo para escapar y medir cuánto interfiere en casa, colegio y ocio. Se combinan entrevistas con el niño, con la familia y con el colegio, además de cuestionarios validados en español como la Escala de Ansiedad Infantil de Spence, útil para estimar la intensidad y el perfil de ansiedad y para revisar avances con el tiempo (Spence, 2003).
Con esa información devolvemos a la familia un mapa sencillo: qué está alimentando el problema y qué metas alcanzables vamos a perseguir. Por ejemplo, “entrar a clase sin acompañamiento con un nivel de malestar manejable”. Esta forma de planificar coincide con las recomendaciones de las guías clínicas para ansiedad infantil (Rapee, 2016; Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
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¿Qué se trabaja con tu hijo en sesión?
1. Psicoeducación que calma la ansiedad
Explicamos la ansiedad con un lenguaje adaptado a su edad. La presentamos como una alarma que a veces suena demasiado fuerte y que se puede regular. Entender lo que ocurre en el cuerpo y en la mente reduce el miedo al propio miedo y facilita que el niño se implique en los pasos de cambio, tal y como recogen los materiales de referencia para familias y profesionales (Child Mind Institute, 2024; Rapee, 2016).
2. Habilidades para regularse
Entrenamos herramientas breves y realistas: respiración lenta, autodiálogo que ayuda y atención al presente. No son un fin en sí mismas, son apoyos para afrontar con más éxito aquello que asusta. Se practican en consulta y se trasladan a casa y al cole con tareas muy concretas, en línea con las guías de práctica clínica (Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020; Rapee, 2016).
En algunos casos de ansiedad social es conveniente complementar el trabajo individual con un grupo de habilidades sociales en Getafe ayuda a reforzar la confianza y la interacción con otros niños.
3. Afrontamiento por pasos exposición graduada
Es el núcleo del cambio. Diseñamos con tu hijo una escalera de pasos, desde el más fácil al más difícil, para acercarse de forma progresiva y segura a aquello que teme, evitando las conductas de escape que mantienen el problema. Se registran las sensaciones con una escala de cero a diez y se avanza cuando cada peldaño deja de generar tanta alarma. Este enfoque de afrontar en pasos, con apoyo adulto y medición del malestar, es el procedimiento recomendado en ansiedad infantil y adolescente (Rapee, 2016; Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
Un ejemplo breve: si hablar en clase le da pánico, los primeros peldaños pueden ser responder “sí o no” al tutor, leer una frase, contestar una pregunta corta y más adelante participar de manera espontánea. Cada intento valiente se celebra y se mantiene.
¿Qué se trabaja con la familia?
Cuando un hijo tiene ansiedad, es habitual que los padres adopten rutinas para calmar su malestar que, sin quererlo, refuerzan la evitación. La ansiedad se mantiene con acomodamientos bienintencionados: responder por el niño, permitir que evite siempre, quedarse a su lado para que no sufra. En terapia cambiamos estos hábitos por apoyos que fomentan valentía. Acordamos guiones breves para responder a preguntas de tranquilidad, reducimos poco a poco la presencia adulta en las situaciones temidas y reforzamos cada paso afrontado.
Cuando el problema principal es la ansiedad por separación, trabajamos separaciones cortas y planificadas, rituales de despedida breves y repetibles y una entrada a clase con pasos concretos. Los recursos para familias en español recogen estas pautas y explican cómo aplicarlas validando el miedo y sosteniendo el avance a la vez (Asociación Española de Pediatría, 2010; Child Mind Institute, 2024).
Puedes leer más sobre cómo entender y acompañar los miedos infantiles, con ejemplos prácticos y pautas para el día a día.
Trabajo con el colegio
Los cambios se consolidan si familia y escuela reman en la misma dirección. Nos coordinamos con el centro para pactar apoyos temporales y específicos. Por ejemplo, que el alumno entre por la puerta general, que entregue un registro del paso afrontado ese día y que reciba una breve devolución del tutor. También acordamos qué no conviene hacer, como permitir salidas frecuentes del aula o sustituciones continuas, que alivian a corto plazo, pero mantienen la evitación. Esta coordinación con el entorno escolar forma parte de las recomendaciones de las guías (Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020; Rapee, 2016).
Motivos de consulta frecuentes
Muchos padres se preguntan qué tipo de ansiedad puede estar afectando cuando su hijo tiene ansiedad. A continuación se describen los motivos más frecuentes que vemos en consulta:
Ansiedad por separación
Llanto intenso al alejarse de sus figuras de apego, dificultad para dormir solo y resistencia a ir al colegio por dificultad en la separación. El abordaje incluye separaciones planificadas, reducción de acomodamientos y coordinación con el centro educativo, con buenos resultados si se inicia pronto (Asociación Española de Pediatría, 2010; Child Mind Institute, 2024).
Ansiedad social
Miedo a hablar, actuar o comer delante de otros por temor a “hacer el ridículo”. La práctica de situaciones sociales en pasos y la preparación de respuestas útiles es la vía recomendada para recuperar participación (Rapee, 2016).
Preocupación excesiva
Rumiar sobre salud, notas o catástrofes, con dolor abdominal, náuseas o tensión. Se trabaja tolerancia a la incertidumbre, planificación realista y reducción de preguntas de tranquilidad que, si se responden siempre, agrandan la preocupación (Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
Fobias específicas
Miedo a perros, tormentas, oscuridad, pinchazos, etc. Afrontar de forma gradual y repetida la situación temida es el procedimiento de elección, con protocolos breves y bien descritos. (Rapee, 2016; Rothbaum et al., 2012).
Si quieres saber más sobre cómo influyen las experiencias tempranas en la seguridad emocional del niño, puedes leer sobre los estilos de apego infantil.
Qué puedes esperar del proceso
Duración y ritmo. El progreso depende de la constancia al practicar la escalera de pasos en la vida real, idea presente en todas las guías citadas (Rapee, 2016; Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
Malestar seguro. Sentir nervios durante el afrontamiento es normal. Hablamos de malestar útil y acotado que enseña al cerebro que “puedo, aunque me asuste”. Evitar a toda costa mantiene la ansiedad, algo resaltado en los materiales para familias (Child Mind Institute, 2024).
Medición del cambio. Usamos escalas periódicas y objetivos observables. “Esta semana pidió un material al profesor”. “Entró solo al entrenamiento”. Herramientas como la SCAS ayudan a objetivar la mejora por escrito y a decidir próximos pasos con criterio (Spence, 2003).
Prevención de recaídas. Exámenes, cambios de curso o viajes pueden reactivar la ansiedad. Por eso dejamos un plan de mantenimiento y sesiones de repaso para reactivar habilidades cuando haga falta, como proponen las guías clínicas (Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020; Rapee, 2016).
Qué puedes hacer desde hoy
- Nombrar con calma lo que ocurre: “Veo que estás nervioso. Esto es ansiedad. Tu cuerpo te quiere proteger. Vamos a practicar un paso pequeño.”
- Elogiar los intentos valientes, aunque sean pequeños.
- Reducir preguntas de tranquilidad y usar un guión breve: “Confío en ti. Hagamos el paso que toca y luego me cuentas cómo te fue.”
- Anticipar con el colegio un plan sencillo para la primera semana.
- Cuidar sueño, horarios y actividad física, porque un cuerpo descansado regula mejor la ansiedad, como señalan los recursos en español para familias y profesionales (Child Mind Institute, 2024; Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja, 2020).
En Enlaza Psicología te acompañamos si tu hijo tiene ansiedad
Valoramos el caso personalizado de tu hijo, explicamos el “por qué” de la ansiedad en lenguaje claro y diseñamos un plan con metas observables que involucra a tu hijo, a la familia y al colegio. Trabajamos para que lo aprendido en sesión se convierta en pasos valientes en su día a día.
Si notas que tu hijo tiene ansiedad y lo está pasando mal, no tenéis que hacerlo solos. Hay un camino y podemos recorrerlo juntos desde nuestro servicio de psicología infantil en Getafe para entender qué ocurre y trabajar paso a paso hacia la calma y la seguridad
Bibliografía
Asociación Española de Pediatría. (2010). Trastorno de ansiedad por separación en la infancia.
Child Mind Institute. (2024). Guía rápida sobre el trastorno de ansiedad por separación.
Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja. (2020). Guía de práctica clínica para el diagnóstico y manejo de trastornos de ansiedad en niños y adolescentes. Ministerio de Salud, Perú.
Rapee, R. M. (2016). Trastornos de ansiedad en niños y adolescentes: Naturaleza, desarrollo, tratamiento y prevención. En IACAPAP (Ed.), Manual de salud mental infantil y adolescente de la IACAPAP (pp. 1–22). International Association for Child and Adolescent Psychiatry and Allied Professions (IACAPAP).
Rothbaum, B. O., Garcia-Palacios, A., & Rothbaum, A. O. (2012). Tratamiento de los trastornos de ansiedad con terapia de exposición a realidad virtual. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 5(2), 67–70.
Spence, S. H. (2003). Spence Children’s Anxiety Scale (SCAS) [Versión española].
Autora:
Rebeca Gómez Rodríguez
Psicóloga y estudiante de Máster de Psicología General Sanitaria en Universidad Internacional de Valencia (VIU)
Alumna de prácticas en Enlaza Psicología



