El TDAH en adultos es un trastorno del neurodesarrollo que se caracteriza por dificultades persistentes de atención, impulsividad y, en algunos casos, hiperactividad. Aunque tradicionalmente se ha asociado a la infancia, hoy sabemos que en muchos casos continúa en la edad adulta.
El TDAH en adultos puede afectar al trabajo, la organización del día a día, la gestión del tiempo, las relaciones personales y la autoestima. Se estima que alrededor del 4–5% de la población adulta presenta síntomas compatibles con este trastorno, aunque muchos casos no están diagnosticados. Aunque los síntomas hiperactivos pueden disminuir a medida que crecen, se pueden manifestar como dificultad para concentrarse, gestionar el tiempo, organizar tareas; pudiendo ocasionar baja autoestima (Fundación INGADA, s. f.)
¿Cuáles son los síntomas/ rasgos del TDAH en adultos?
En la adultez, la hiperactividad física suele disminuir, pero aparece una inquietud interna; junto con desorganización, mala gestión del tiempo, olvidos y dificultad para terminar tareas.
Suelen tener poca tolerancia a la frustración, a veces se muestran inseguros o irritables; y trayectorias laborales o personales inestables.
Les cuesta mantener la atención, organizarse, planificar y manejar la memoria a corto plazo. Si estas situaciones afectan a su vida diaria, pueden aparecer sentimientos de tristeza o de fracaso, y existe mayor riesgo de consumo de sustancias (Fundación INGADA, s. f.).
Los signos pueden reducirse cuando interaccionan con una sola persona, están en actividades que le interesan, con una estructura clara o reciben refuerzos positivos.
Síntomas de la inatención
– Se distraen con facilidad
– Tienen problemas para mantener la atención en las tareas
– Pierden cosas, por despistes habituales
– Parecen no escuchar cuando les hablan directamente
– Dificultad para organizarse o planificar
– Posponen obligaciones
– Impuntualidad
– Subestimar el tiempo que necesitan para hacer algo
– Les cuesta seguir con las cosas que no les interesan
Síntomas de la hiperactividad/impulsividad
– Juguetean o golpean con las manos con frecuencia
– Dificultad para estar sentado
– Hablan continuamente
– Interrumpen o precipitan las respuestas
– Dificultad para esperar turno, por ejemplo, en una cola
– Toman decisiones de forma impulsiva
– Poco autocontrol, tendencias adictivas
Síntomas emocionales
– Baja autoestima y sensación de inseguridad
– Hipersensibilidad a las críticas
– Irritabilidad o carácter irascible
– Dificultad para mantener la motivación
– Se estresan con facilidad
El diagnóstico se basa en los criterios establecidos en el DSM-5, que exige que los síntomas estén presentes desde la infancia y generen deterioro funcional.
¿Por qué en ocasiones no se produce el diagnóstico hasta la adultez?
Los síntomas de los casos de mujeres con TDAH son muy diferentes, se manifiestan como faltas de atención, dificultad para concentrarse; más que como impulsividad o hiperactividad. También tienden a ocultar mejor los síntomas que los hombres, los disimulan o recurren a herramientas para compensarlo. Esto hace que se dificulte el diagnóstico, y si no saben el porqué de su falta de organización o concentración, puede generar problemas de autoestima.
La doble excepcionalidad combina las altas capacidades con el TDAH, son personas que tienen un alto potencial cognitivo y algo que dificulta ese potencial. Suelen tener una alta creatividad y fluidez verbal, razonamiento abstracto superior e intereses variados. Hay un enmascaramiento mutuo, las dificultades del TDAH hacen que las altas capacidades pasen desapercibidas, y sea difícil para los profesionales detectarlo; las dificultades del TDAH también pueden ocultar la excepcionalidad intelectual.
¿Cómo se diagnostica el TDAH en Adultos?
El diagnóstico del TDAH en adultos se basa en entrevistas, cuestionarios, historia clínica y pruebas cognitivas.
Entrevista Clínica especializada, p.e. DIVA-5 (Kooij et al., 2019).
La entrevista DIVA revisa los síntomas actuales y los que estaban presentes en la infancia, y evalúa cómo afectan a las distintas áreas de su vida, trabajo, estudios, relaciones, organización, etc. Es una de las herramientas más utilizadas para evaluar el TDAH en adultos.
Perfil cognitiva (WAIS-IV) (Wechsler, 2008)
Se utiliza para conocer el funcionamiento cognitivo general. Evalúa comprensión verbal, razonamiento perceptivo, memoria de trabajo y velocidad de procesamiento. En adultos con TDAH, suele haber dificultades en la memoria de trabajo y una velocidad de procesamiento más baja, suelen tener un rendimiento más irregular.
El WAIS-IV no es una prueba específica de TDAH, pero ayuda a evaluar si el perfil cognitivo se asemeja con el esperado en TDAH y a tener una visión orientada al diagnóstico diferencial.
Pruebas de atención y funciones ejecutivas
Se usan para medir de forma objetiva los síntomas de TDAH. Incluyen test de atención sostenida y selectiva como: CPT-3 (Conners, 2014), d2-R (Brickenkamp et al., 2012); muestran variabilidad en el rendimiento, mayor impulsividad, dificultad para mantener el foco.
También incluyen pruebas de funciones ejecutivas como las siguientes: tarea de Stroop (Stroop, 1935), Wisconsin Card Sorting Test (Heaton et al., 1993), Torre de Londres (Culbertson & Zillmer, 2001), test de los Cinco Dígitos (Sedó, 2007), o Trail Making Test (Reitan & Wolfson, 1993) y versiones similares como TESEN (Portellano & Martínez-Arias, 2014). Evalúan el control inhibitorio, la flexibilidad cognitiva, planificación y control atencional.
No son pruebas determinantes, pero ayudan a evaluar las funciones ejecutivas en los pacientes.
Sesión de devolución e Informe de resultados
Al finalizar la evaluación, el profesional realiza una sesión de devolución en la que se explican los resultados de manera clara, se determina si cumple los criterios del DSM-V, se diferencian los síntomas de otros trastornos, se resuelven dudas y se habla de sus implicaciones en la vida diaria.
También se incluye un informe diagnóstico, con la historia clínica y evolución de los síntomas, los resultados, los datos de pruebas neuropsicológicas, la conclusión diagnóstica y recomendaciones como tratamiento, medicación, pautas, etc.
Si sospechas que puedes tener TDAH en la edad adulta, es importante realizar una evaluación psicológica completa que incluya entrevista clínica, pruebas específicas y análisis del historial evolutivo.
En nuestro centro realizamos evaluaciones psicológicas especializadas en TDAH en adultos, adaptadas a cada caso
¿Cómo es un cerebro adulto con TDAH?
El cerebro con TDAH tiene algunas diferencias que se mantienen desde la infancia, aunque menos marcadas. Estas afectan principalmente a la atención, la planificación, la motivación y el control de impulsos (Ramos-Quiroga et al., 2013):
Atención y organización: La parte del cerebro encargada de concentrarse y organizarse (corteza prefrontal y ganglios basales) suele estar menos activa o tener menor tamaño. Por eso, los adultos con TDAH a veces se distraen fácilmente, les cuesta planificar tareas o terminarlas, y pueden ser impulsivos.
Motivación y emociones: Otras áreas que gestionan la motivación y la recompensa (estriado ventral y amígdala) responden menos a los estímulos positivos. Esto hace que sea difícil mantener la motivación y que aparezca impulsividad emocional.
Coordinación y sensaciones físicas: El cerebelo y las áreas sensoriomotrices también funcionan diferente, lo que puede generar cierta torpeza o sensación de inquietud constante.
Comunicación entre áreas del cerebro: Las distintas partes del cerebro se comunican de forma menos eficiente, lo que dificulta concentrarse, mantener la atención y evitar distracciones.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento de TDAH en adultos?
El tratamiento del TDAH en adultos debe ser individualizado y multidisciplinar. La colaboración entre profesionales (psiquiatras, neurólogos y psicólogos) permite abordar tanto los síntomas nucleares como las posibles dificultades emocionales asociadas. El abordaje del TDAH en la edad adulta debe incluir diferentes niveles de intervención:
Psicoeducación
Es un pilar fundamental. Comprender qué es el TDAH, cómo afecta al funcionamiento diario y por qué determinadas dificultades se repiten a lo largo del tiempo reduce la culpa y mejora la autoestima. Muchas personas adultas han crecido pensando que eran “desorganizadas” o “poco constantes”, cuando en realidad existe una base neurobiológica que explica sus dificultades.
Tratamiento farmacológico
En algunos casos, el tratamiento farmacológico puede ser una herramienta útil para mejorar la atención, la impulsividad y la regulación conductual.
No obstante, la medicación por sí sola no suele ser suficiente. El tratamiento psicológico es clave para trabajar la organización, la planificación, la regulación emocional y las dificultades interpersonales.
Psicoterapia
La psicoterapia es una intervención esencial en el tratamiento del TDAH en adultos, especialmente cuando existen dificultades emocionales asociadas como ansiedad, depresión, baja autoestima o problemas en las relaciones.
Desde un enfoque integrador y respetuoso, la intervención psicológica no solo se centra en los síntomas del TDAH, sino también en la historia personal, las experiencias acumuladas y el impacto que el trastorno ha tenido en la identidad y la autopercepción.
El objetivo es:
- Desarrollar estrategias de organización y gestión del tiempo.
- Mejorar la regulación emocional.
- Trabajar la impulsividad.
- Reforzar la autoestima.
- Abordar posibles comorbilidades.
Si buscas apoyo profesional, puedes consultar nuestro servicio de psicólogos para adultos, donde realizamos intervenciones adaptadas a cada persona y a su contexto vital:
Intervención en el entorno
Además de la terapia, suele ser necesario adaptar el entorno y las rutinas: uso de recordatorios, estructuración del tiempo, división de tareas complejas en pasos pequeños y establecimiento de sistemas de refuerzo.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que acompaña a la persona a lo largo de la vida, aunque sus manifestaciones pueden variar con la edad. Con una intervención adecuada, muchas personas logran mejorar significativamente su funcionamiento y calidad de vida.
¿Pueden las personas con TDAH tener éxito en los estudios y en el trabajo?
Por supuesto. El TDAH no es un indicador de inteligencia ni de capacidad. Muchas personas con TDAH destacan por su creatividad, iniciativa, pensamiento flexible o capacidad para implicarse intensamente en aquello que les interesa. Aunque pueden surgir dificultades en entornos muy estructurados o con altas demandas organizativas, esto no implica una limitación permanente, sino una necesidad de estrategias y apoyos adecuados.
Con un diagnóstico adecuado, tratamiento psicológico y, cuando es necesario, apoyo farmacológico, es posible mejorar significativamente la organización, la regulación emocional y el rendimiento académico o laboral. Las adaptaciones y un entorno comprensivo permiten reducir el impacto de los síntomas y potenciar las fortalezas, favoreciendo una vida profesional y personal satisfactoria.
Referencias
Brickenkamp, R., Schmidt-Atzert, L., & Liepmann, D. (2012). d2-R: Test de atención – Revisado. TEA Ediciones.
Conners, C.K. (2014). Conners’ Continuous Performance Test – Third Edition (CPT-3) Manual. Multi-Health Systems Inc
Culbertson, W. C., & Zillmer, E. A. (2001). Tower of London-Drexel University (TOL-DX) test manual. Psychological Assessment Resources.
Kooij, J.J.S., Francken, M.H & Bron, T.I. (2019). Diagnostic Interview for ADHD in Adults (DIVA-5): Entrevista diagnóstica del TDAH en adultos (3ª ed.). DIVA Foundation. La Haya, Países Bajos.
Fundación INGADA. (n.d.). El TDAH en la edad adulta. Fundación INGADA. https://www.fundacioningada.net/tdah_adultos_adultas_es.html
Heaton, R. K., Chelune, G. J., Talley, J. L., Kay, G. G., & Curtiss, G. (1993). Wisconsin Card Sorting Test manual: Revised and expanded. Psychological Assessment Resources.
Portellano, J. A., & Martínez-Arias, R. (2014). TESEN: Test de los Senderos para la Evaluación de las Funciones Ejecutivas [Manual]. TEA Ediciones
Reitan, R. M., & Wolfson, D. (1993). The Trail Making Test: Manual for administration and scoring. Reitan Neuropsychology Laboratory.
Ramos-Quiroga, J. A., Picado, M., Mallorquí-Bagué, N., Vilarroya, O., Palomar, G., Richarte, V., … & Casas, M. (2013). Neuroanatomía del trastorno por déficit de atención/hiperactividad en el adulto: hallazgos de neuroimagen estructural y funcional. Revista de neurología, 56(1), 93-106.
Sedó, M. A. (2007). FDT: Test de los Cinco Dígitos [Manual]. TEA Ediciones.
Stroop, J. R. (1935). Studies of interference in serial verbal reactions. Journal of Experimental Psychology, 18(6), 643‑662. https://doi.org/10.1037/h0054651
Wechsler, D. (2008). WAIS-IV: Escala de inteligencia de Wechsler para adultos – Cuarta edición [Versión española]. Pearson Educación.
Autora:
Lucía Sesmero González
Psicóloga y estudiante de Máster de Psicología General Sanitaria en Universidad Europea de Madrid (UEM)
Alumna de prácticas en Enlaza Psicología



