Teoría de la mente y autismo: comprender emociones e intenciones en los demás

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La relación entre teoría de la mente y autismo es un tema central en la comprensión del desarrollo social y emocional. Explorar cómo las personas en el espectro procesan las intenciones, creencias y emociones de los demás nos ayuda a entender mejor sus experiencias y a diseñar estrategias de apoyo más efectivas.

¿Qué es la teoría de la mente y por qué es clave en el autismo?

La teoría de la mente es la capacidad de imaginar qué piensa o qué siente otra persona para anticipar su conducta y ajustar la propia. Dicho de otro modo, es ponerse en la piel del otro y deducir intenciones y creencias que no se ven a simple vista (Baron-Cohen, Leslie y Frith, 1985).
En el desarrollo típico esta habilidad se construye poco a poco con el lenguaje, la atención compartida y la experiencia social, hasta que el niño puede entender que alguien puede tener una creencia diferente a la suya. En cambio, en personas con autismo esta construcción puede ser más lenta o irregular y por eso cuesta interpretar miradas, dobles sentidos o indirectas en la conversación (Fuentes, Hervás y Howlin, 2021).
Revisiones clínicas en describen que estas diferencias conviven con perfiles de atención, funciones ejecutivas y procesamiento sensorial que influyen en cómo se percibe y se responde a las situaciones sociales (Seijas Gómez, 2015).

Dificultades frecuentes en personas con TEA

Empatía cognitiva más costosa

Por ejemplo, a muchos niños con autismo les cuesta deducir qué sabe el otro o qué intención hay detrás de un gesto cuando no está dicho de forma explícita (Baron-Cohen, Leslie y Frith, 1985). Esto se nota en juegos de pistas, en bromas o en historias con ironía (Fuentes, Hervás y Howlin, 2021).

Errores de interpretación

En el autismo lo literal domina sobre las pistas del contexto y aparecen malentendidos como contestar de forma muy directa cuando el otro esperaba cortesía o interpretar como enfado una cara concentrada (Seijas Gómez, 2015).

Conversación social

Hay dificultades a la hora de conversar, ya que mantener turnos, detectar cuándo cambiar de tema o leer el interés del interlocutor exige seguir señales que no siempre son explícitas, por eso la charla puede parecer rígida o centrada en un solo tema (Fuentes, Hervás y Howlin, 2021).

Juego con iguales

Organizar un juego compartido implica negociar reglas y adivinar qué espera el grupo. Si esa lectura social falla, el niño puede preferir actividades solitarias o con adultos que guían más (Seijas Gómez, 2015).

En conclusión, estas dificultades no son falta de interés por los demás. Reflejan una forma distinta de procesar la información social que necesita apoyos claros y explícitos, y que muchas veces se ve distorsionada por los mitos sobre el autismo que circulan en la sociedad.

¿Cómo evoluciona la teoría de la mente en el espectro autista?

La trayectoria es heterogénea. Con el paso del tiempo y la experiencia social algunos niños aprenden estrategias compensatorias, por ejemplo reglas para entender chistes o señales para saber si alguien quiere hablar o necesita espacio (Fuentes, Hervás y Howlin, 2021). El progreso suele ser mayor cuando hay apoyo en lenguaje, atención conjunta y funciones ejecutivas que facilitan frenar una respuesta automática y considerar la perspectiva del otro (Seijas Gómez, 2015). Este progreso se entiende mejor cuando recordamos que el autismo abarca un espectro muy amplio de perfiles y necesidades.

La intervención también importa. Los programas que enseñan de forma explícita a leer pistas emocionales, a tomar turnos y a pensar en alternativas comunicativas se asocian a mejoras en la participación social y en la comprensión de estados mentales (Steinbrenner et al., 2020).

Estrategias para favorecer la comprensión emocional y social

La meta es hacer visible lo que para otros es implícito. Cuanto más claro sea el guion social, más fácil será practicarlo.

Lectura de emociones paso a paso

Seleccionad fotografías de caras y también pequeñas escenas. Primero nombrad la emoción básica y después añadid el porqué. Por ejemplo, está triste porque se rompió el juguete. Esta secuencia obliga a unir expresión facial con contexto y mejora la comprensión emocional cuando se practica de forma explícita.

Role playing con andamiaje

Representad situaciones típicas con tarjetas de ayuda. Yo saludo y miro un segundo. Tú respondes y preguntas algo sencillo. Al terminar, comentad qué pensaba cada uno durante la escena. El juego de roles favorece la perspectiva del otro y la regulación del turno conversacional cuando se repite en tiempos cortos y frecuentes.

Pistas sociales visibles

Colocad recordatorios en lugares clave. En la puerta de clase una tarjeta que diga primero miro si quieren hablar o en el comedor una que diga espero mi turno. Hacer visibles estas claves disminuye la carga de memoria de trabajo y da seguridad.

Guiones para preguntas y comentarios

Construid una lista de preguntas neutras para iniciar conversación. Por ejemplo, ¿qué tal tu día? o ¿a qué vas a jugar?. Practicad alternar pregunta y comentario. Hoy yo pregunto y tú cuentas algo, luego cambiamos. El entrenamiento de habilidades sociales funciona mejor cuando los guiones se practican en varios contextos con apoyo del adulto.

Video modelado

Grabemos una interacción sencilla con un modelo claro, por ejemplo, pedir jugar. Reproducid el vídeo varias veces y copiad los pasos. Esta técnica mejora la imitación de conductas sociales y la comprensión de intenciones al mostrar ejemplos concretos y replicables.

Semáforo emocional

Usad un código de colores para reconocer activación y pedir ayuda. Verde estoy tranquilo y puedo hablar. Amarillo necesito una pausa. Rojo busco el rincón de calma. La autorregulación abre espacio mental para pensar en el otro y reduce malentendidos por sobrecarga sensorial.

Andamiaje del contexto

En lecturas o películas, paráis y preguntad: ¿Qué cree este personaje? ¿Qué quiere conseguir? ¿Qué no sabe todavía?. Practicar estas inferencias con apoyo verbal entrena la teoría de la mente en un entorno seguro. Una buena idea puede ser incluso revisar esta lista de 10 series sobre el autismo y comentar con los niños o jóvenes cómo se muestran las relaciones sociales.

Conclusión sobre la teoría de la mente y el autismo

Comprender la mente de los demás es un camino que se aprende. En el autismo ese camino puede ser distinto y más largo, pero avanza cuando hacemos explícitas las reglas del juego social, practicamos de forma guiada y celebramos cada pequeño paso. La evidencia respalda que enseñar de manera directa estas habilidades mejora la participación y el bienestar.


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Bibliografía sobre teoría de la mente y autismo

Baron-Cohen, S., Leslie, A. M., & Frith, U. (1985). Does the autistic child have a “theory of mind”?Cognition21(1), 37-46.

Fuentes, J., Hervás, A., & Howlin, P. (2021). Guía práctica para el autismo de ESCAP: resumen de las recomendaciones basadas en la evidencia para su diagnóstico y tratamientoEuropean Child & Adolescent Psychiatry30(6), 961-984.

Seijas Gómez, R. (2015). Atención, memoria y funciones ejecutivas en los trastornos del espectro autista:¿ cuánto hemos avanzado desde Leo Kanner?Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría35(127), 573-586.

Steinbrenner, J.R., Hume, K., Odom, S. L., Morin, K. L., Nowell,S. W., Tomaszewski, B., Szendrey, S., McIntyre, N. S., Şe-rifeYücesoy-Özkan, S.,& Savage, M. N. (2020). Prácticas Basadas en Evidencia para niños, niñas, jóvenes y adultos jóvenes con Autismo. Frank Porter Graham Child Development Institute, National Clearinghouse on Autism Evidence and Practice Review Team.

Autora:

Rebeca Gómez Rodríguez

Psicóloga y estudiante de Máster de Psicología General Sanitaria en Universidad Internacional de Valencia (VIU)

Alumna de prácticas en Enlaza Psicología